La reexclusión financiera es un término que hace referencia a una persona que pertenecía al sistema financiero formal y que ya no puede acceder a sus beneficios debido a sus condiciones crediticias. En Ecuador, en los últimos cinco años, casi 1,1 millones de personas se incorporaron al sistema financiero formal mediante el crédito, por lo que a septiembre de 2024 existían 5,2 millones de individuos con este beneficio, con un saldo de cartera que alcanzó los US$ 98.400 millones.
Sin embargo, en el mismo periodo, el número de individuos reexcluidos del sistema financiero también se incrementó. En abril de 2019 llegó a 1,02 millones en términos amplios. Es decir, el individuo cuenta con cartera vencida, cartera en demanda judicial, cartera castigada o un score crediticio menor a 300. A septiembre de 2024, este número se incrementó en 455.000 casos, llegando a 1,47 millones de personas.
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En casos específicos, en el mismo periodo de tiempo, el número de ecuatorianos con cartera vencida pasó de 570.000 en 2019 a 1,1 millones en 2024, con un monto de US$ 1.400 millones. Mientras que, la cartera castigada pasó de 296.000 personas a 646.000, con un monto asociado de US$ 3.700 millones. El número de personas con un score crediticio menor a 300 subió a 1,06 millones hasta septiembre del año pasado.
El problema de esta reexclusión financiera golpea con más fuerza a ciertos grupos poblacionales y regiones del país, de acuerdo con el informe. Los jóvenes menores de 25 años han experimentado un alarmante incremento del 607 %. El grupo de 26 a 38 años también aumentó un 57 %, pero todos los grupos etarios, incluidas las personas de hasta 89 años, presentan un aumento.
Por otro lado, el 46 % de las personas con ingresos menores a USD 800 ha perdido acceso al crédito. A nivel territorial, Esmeraldas (35 %), Guayas (33 %), Santa Elena (31 %), Los Ríos (28 %) y Pichincha (22 %) son las provincias donde la población ha sido más reexcluida del sistema.
Uno de los puntos críticos en la evolución de este problema ocurrió entre abril y octubre de 2021, cuando se eliminaron las restricciones de movilidad por la pandemia. Durante esos seis meses, 400.000 personas ingresaron al sistema financiero, impulsadas por el fenómeno del "consumo de venganza", que hace referencia al consumo reprimido o a las compras de pánico que las personas no pudieron realizar durante el confinamiento.
En estos mismos seis meses, las personas reexcluidas también se incrementaron exponencialmente, ya que el 49 % de la reexclusión amplia ocurrió en este periodo. Lo que refleja cómo la crisis económica postpandemia no solo incentivó el acceso al crédito, sino que generó una ola de sobreendeudamiento que hoy deja a miles de ecuatorianos fuera del sistema financiero.
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En términos de inclusión, el Banco Central del Ecuador reporta que, a junio de 2024, el 73 % de los adultos usaban productos financieros (9,15 millones), pero si se consideran los reexcluidos, la cifra real de inclusión caería por debajo del 65 %.
A nivel personal, la exclusión del sistema financiero genera estrés, problemas legales y una reducción en las oportunidades económicas de los afectados. En términos macroeconómicos, así como la inclusión impulsa el crecimiento, la reexclusión limita el desarrollo del sector productivo y afecta la capacidad de consumo de la población.
Una de las estrategias para reducir este problema, de acuerdo con este estudio, es fortalecer la educación financiera con alertas personalizadas para mejorar la gestión del crédito y evitar el sobreendeudamiento. También, se recomienda reformar las políticas crediticias para exigir una evaluación realista de la capacidad de pago de los clientes y evitar que las entidades financieras otorguen créditos a personas que no pueden asumir nuevas deudas. (I)