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Liderazgo
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Empresas imponen buen humor como parte del trabajo diario, en una era donde mostrar entusiasmo ya no es una opción, sino una condición para sostener el empleo.

4 Abril de 2025 21.30

Primero vinieron las órdenes de regreso a la oficina, que obligaron a buena parte de la fuerza laboral estadounidense a abandonar el teletrabajo y volver al trabajo presencial. Esta medida generó una fuerte reacción, sobre todo entre los trabajadores más jóvenes.

Ahora, se asoma una nueva tendencia corporativa: la "alegría forzada". ¿De qué se trata? Básicamente, de actuar "como si" estuvieras bien, pero en versión recargada: sonreír, mostrarse animado, o—como prefieren algunos—una herramienta simple pero poderosa que asegura que podés mejorar tu estado de ánimo si actuás como si ya te sintieras mejor de lo que en realidad estás.

La era de la fabricación de emociones positivas

Beth Kowitt, columnista de opinión en Bloomberg, describe la "alegría forzada" como una nueva exigencia laboral que Starbucks Corp. está imponiendo a sus baristas. Y agrega que, a medida que más empresas eliminan sus políticas de trabajo remoto, también quieren que sus empleados "estén contentos con eso". Según Kowitt, esta presión emocional se está volviendo una tendencia preocupante en empresas como Starbucks y Tiffany, donde parecer feliz y estar siempre de buen humor ya no es una elección, sino parte del trabajo.

Pero la periodista va más allá y se pregunta: ¿por qué las empresas estadounidenses sienten la necesidad de imponerle algo así a sus empleados, en un contexto en el que justamente lo que predomina es el desapego de la fuerza laboral? Una cosa es pedir que vuelvan a la oficina. Otra muy distinta es exigir un estado de ánimo específico: tratar a los trabajadores como si fueran robots capaces de generar emociones a demanda, mientras intentan vender un producto.

Para entender mejor cómo se manifiesta esta práctica en lo cotidiano, hablé con el Dr. Jason Helfrich, cofundador de 100% Chiropractic, y le pedí que identificara algunas señales de "alegría forzada" en el trabajo. Me dijo: "Cualquier cliente inteligente puede distinguir la alegría y el agradecimiento sinceros de los forzados. Las señales reveladoras son sonrisas y risas falsas, una actitud laboral que no concuerda (por ejemplo, poner un nombre en una taza con un corazón y luego dejar la birome de golpe). El mensaje no es consistente; un cliente puede sonreír mientras que los tres siguientes no, y finalmente, la forma en que el empleado trata a sus compañeros no concuerda con la sonrisa forzada y la gratitud que muestra a los clientes".

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La presión emocional se está volviendo una tendencia preocupante en empresas como Starbucks y Tiffany, donde parecer feliz y estar siempre de buen humor ya no es una elección, sino parte del trabajo.

Según Helfrich, su organización hace todo lo posible por fomentar una cultura en la que este tipo de "alegría" no sea necesaria. Sin embargo, reconoce que "todos tenemos esos días... sonreí, subí el volumen de la música y mirá cómo cambia el ánimo".

También le pregunté cuál es el verdadero objetivo detrás de esta "alegría forzada". Y su respuesta fue clara: "El propietario o gerente desea crear un entorno que propicie un servicio y una experiencia de primera clase para sus clientes. O bien, el propietario o gerente se esfuerza por brindar un entorno de trabajo agradable que genere empleados más felices y productivos".

Alegría auténtica vs. alegría forzada

Por naturaleza, la alegría nace por sí sola, no se impone. Le pregunté a Helfrich cómo pueden los empleados manejar la "alegría forzada" cuando viene impuesta desde arriba. En primer lugar, explica que es importante comprender que el objetivo es crear un entorno que promueva el éxito empresarial y financiero, lo que se traduce en estabilidad laboral, oportunidades de ascenso y salarios competitivos para los empleados.

"A veces, la mentalidad de 'fingí hasta que lo consigas' funciona y, a menudo, cambia el estado de ánimo simplemente con sonreír o decirle algo amable a un cliente", señala. Y tiene razón. Escribí para Forbes.com sobre investigaciones que demuestran cómo una simple sonrisa puede ayudarte a mantener un estado de ánimo positivo durante la jornada laboral. Sonreír puede modificar tu actitud, incluso sin que te des cuenta, engañando a tu mente con algo tan simple como el movimiento de los músculos faciales. Cuando sonreís, te sentís bien, no solo porque refleja tu estado de ánimo, sino porque la expresión facial también influye directamente en cómo te sentís.

La neurociencia respalda esta idea: cuando "forzamos la alegría", se estimula la amígdala —el centro emocional del cerebro—, que a su vez libera neurotransmisores capaces de fomentar un estado emocionalmente positivo. Si bien hay una base científica detrás de la "sonrisa forzada", es cuestionable que forme parte de la lógica empresarial tradicional en Estados Unidos. La diferencia clave radica en que esta técnica puede ser auténtica cuando nace desde adentro, pero pierde sentido cuando es impuesta por una fuerza externa.

Kowitt señala que la directiva de promover "alegría forzada" proviene del propio CEO, Brian Niccol. Según indica, el mensaje que reciben los empleados es el siguiente: "No basta con fabricar un producto para los clientes; también deben crear un sentimiento. Y si Niccol no puede motivar a los trabajadores a hacerlo orgánicamente, lo decretará por decreto".

Y ese es el problema más grave. La fuerza laboral estadounidense está cansada de decretos y edictos que reviven estilos de liderazgo anticuados, de esos que ya sabemos que no funcionan. El liderazgo autoritario, rígido y vertical destruye el compromiso de los empleados y afecta directamente los resultados de la empresa. Los trabajadores más jóvenes ya no están dispuestos a esconderse detrás de una maceta en un rincón ni a pagar el precio de la coerción, la humillación o el agotamiento que impone un mando férreo solo para crecer profesionalmente.

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La alegría nace por sí sola, no se impone.

"A menudo se pasa por alto el poder de alegrarle el día a alguien", dice Helfrich. "Podés ser la mejor parte del día de alguien. Tomate la responsabilidad en serio; una sonrisa puede cambiarle el día a alguien y, a su vez, hacer que trate a todos en su vida de una forma un poco diferente. Algunas investigaciones sugieren que una persona promedio se cruza con 1000 personas por día. Imaginá el impacto que podés tener con una sonrisa", agrega.

Todos queremos dar lo mejor de nosotros en nuestros trabajos. Pero los trabajadores están buscando una alegría auténtica, en espacios donde se sientan acompañados, y donde la empatía, la inclusión y la compasión no se impongan, sino que se expresen de forma genuina por parte de los líderes.

Según Kowitt: "En la era de la alegría forzada, los empleadores exigen positividad y pasión porque los trabajadores no están produciendo voluntariamente suficiente de ninguna de las dos en este momento".

Empresas que lideran con alegría auténtica (y no la forzada)

Devolver la alegría al lugar de trabajo es clave. Vickie Chen, directora ejecutiva y cofundadora de la empresa de videojuegos para celulares Avia, está convencida de que las estrategias genuinas son las que realmente suman alegría al trabajo. En su oficina, adoptaron a dos gatos, y los empleados se turnan para cuidarlos. Más del 75 % del equipo considera que los felinos ayudaron a fortalecer la cohesión entre compañeros y se convirtieron en las verdaderas mascotas del lugar.

Por su parte, Paycom, un proveedor líder de software para recursos humanos y liquidación de sueldos, diseñó un campus para empleados que se parece más a una universidad que a una oficina tradicional. El espacio cuenta con áreas pensadas para que las personas puedan relajarse, trabajar lejos del escritorio o incluso tomarse un rato para sí mismas. También hay gimnasio, un patio con fuentes, bares, salas zen y cabinas insonorizadas para garantizar la privacidad.

Frente a iniciativas que generan alegría auténtica, la pregunta se impone: ¿por qué seguir apostando a una "alegría forzada" cuando es posible construir un entorno laboral verdaderamente disfrutable? Al final del día, lo genuino no solo rinde más para el bienestar del equipo, sino también para los clientes y, por supuesto, para los números de la empresa.

*Con información de Forbes US.

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