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Ignacio Freire Idukay Quito - Ecuador
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De amigos de infancia a socios estratégicos en la educación digital. Pablo Pazmiño e Ignacio Freile son las mentes detrás de Idukay, una plataforma de gestión escolar que actualmente cuenta con 700 colegios. Funciona en cinco países y aspira convertirse en la comunidad educativa más grande de habla hispana.

21 Febrero de 2025 14.39

Idukay es la edutech que nació de la mano de Pablo Pazmiño y Alonso Iturralde. Para ellos no era extraño el mundo del desarrollo de software y buscaban crear un producto único que les permitiera no solo permanecer en el tiempo, sino ser protagonistas de un cambio en el modelo de la educación. 

Tras analizar varias opciones identificaron que los sistemas de gestión escolar en el país eran antiguos, costosos, poco amigables y difíciles de usar. "Conseguimos un primer colegio, que invirtió unos US$ 90.000 a cambio de usar gratis el sistema. No fue fácil, el programa falló, pero logramos solucionarlo". Era 2015.

Meses después Iturralde dio un paso al costado. Fue entonces cuando Pazmiño llamó a su amigo de toda la vida Ignacio Freile para que se uniera a la aventura. Al terminar el colegio cada uno había tomado un camino diferente en su formación profesional, pero el destino los juntó como socios.

Pazmiño se graduó de Ingeniero Industrial y de Sistemas en el Tecnológico de Monterrey, en México. Aunque su plan inicial era trabajar allá, regresó unas vacaciones y le llamaron de Danec para que asumiera la dirección del departamento de estrategia. Tres años después salió para fundar NumenCorp, una empresa que centralizaba la información con un software ERP (Enterprise Resource Planning).

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Pazmiño lleva el emprendimiento en sus venas. Es cofundador de BuenTrip Ventures y director de la Cámara de Innovación y Tecnología Ecuatoriana (CITEC). Ahora se desempeña como COO o director de operaciones de Idukay.

Por su parte, Freile estudió Economía en la Universidad de Colorado, en Estados Unidos; cuenta con una maestría en International Management Sales and Marketing del IE Business School en Madrid, España. Trabajó dos años en Confiteca y actualmente es el CEO de Idukay.

Los inicios no fueron fáciles. No tenían una estrategia comercial clara y la batalla era dura. El desafío tecnológico era constante: cada vez que el sistema fallaba, era una carrera contra el reloj para solucionarlo. "Nosotros no nacimos con la mentalidad de 'startup', sino con la de capitalización de empresa. Tenemos un inversor ángel. No seguimos el modelo tradicional de rondas de inversión, somos la antítesis, 100% bootstrapping", comentan mientras recuerdan la primera vez que solicitaron un préstamo a un banco. "Lo hicimos en 2017 por US$ 250.000, no teníamos activos, pero éramos rentables. Facturábamos sobre los US$ 300.000, estábamos en 16 provincias, incluido Galápagos y 70 colegios utilizaban nuestra plataforma. Los colegios, padres de familia y estudiantes son nuestros clientes".

El nombre, que inicialmente creyeron que significaba 'educar' en quechua, era en realidad una variación fonética de cómo los pueblos indígenas pronunciaban la palabra. La estrategia de crecimiento no fue la tradicional, porque en Quito dudaban de su funcionalidad. "Recibimos muchos 'no'. Es una buena idea, tienen futuro, pero todavía no es funcional. Entonces optamos por enfocarnos en ciudades pequeñas. Teníamos claro que no estábamos inventando el agua tibia, sino ofreciendo procesos amigables (gestión escolar, apoyo pedagógico y administración y finanzas) centralizados en un solo ecosistema".

Los voceros de la edutech no dudan en asegurar que la palabra clave es resiliencia y optimismo. "En verdad crees que vas bien y de pronto caes, como un sube y baja. Cuando emprendes te das contra el piso todos los días, porque en 24 horas tienes muchos éxitos y fracasos y eso nadie te enseña. Me he enfermado dos veces fuerte, de ir al médico, de tomar pastillas. Pablo me levantaba, siempre con fuerza y muchas ganas". 

Pazmiño solo sonríe al escuchar a su amigo. "Somos yuntas, lo conozco en todos los sentidos. Ignacio ha sido mi apoyo en momentos difíciles. Si me preguntas si volvería a empezar, sin pensarlo lo volvería hacer mil veces. En 2019 pusimos la casa en orden, porque el cape table o tabla de capitalización era un caos. Definimos una estructura de gobernanza y estuvimos listos para seguir creciendo".

El éxito en Ecuador y la escalabilidad de su modelo los llevó a cruzar fronteras. En 2018 empezaron operaciones en Perú con una inversión inicial de US$ 250.000 y en 2019 llegaron a Guatemala con US$ 100.000. En los dos países funcionan en cerca de 150 colegios. "El precio promedio del servicio está entre US$ 10 y US$ 12 por estudiante. Tenemos colegios de nueve estudiantes y también de tres mil".

Su visión a largo plazo de crear no solo una empresa sostenible, sino una capaz de competir a nivel global los llevó a levantar US$ 1 millón de inversión para poder llegar a México. El proceso implicó más de 100 pitches y un sinfín de rechazos. En medio de este procedimiento recibieron una propuesta de compra de la empresa, pero la guerra en Europa derrumbó la negociación cuando estaba casi cerrada. "Volvimos todos deprimidos, otra vez no dormíamos preocupados, hasta que un sábado recibimos la llamada de México, armamos maletas y en cuatro días estábamos sentados en la mesa con los directivos del fondo Stella Maris. "Recuerdo que amigos expertos en estos temas nos dijeron, si hasta el medio día no hay un break puesto por ellos, significa que no hay interés y literal a las 12 en punto uno de ellos se levantó y nos dijo: 'listo muchachos estamos claros (...)'  Volvimos en treinta minutos y firmamos". 

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En 2022 Freile se mudó a vivir en Ciudad de México y en ala actualidad 80 colegios usan su plataforma. En 2025 llegaron a Panamá.

Hoy Idukay es una comunidad de más de un millón de usuarios activos al mes, con presencia en cinco países y 700 colegios en su red. Ha gestionado más de 240 millones de tareas, 34 millones de asistencias y cerca de 7 millones de evaluaciones. En 2024 cerró con una facturación de US$ 2,5 millones.

El camino del emprendimiento ha sido duro.  Todavía en sus mentes están los momentos en que debían sortear quién recibiría salario ese mes. "Hubo meses en los que, después de pagar a nuestros colaboradores, nos tocaba decidir quién cobraba su sueldo. Ahora, proyectamos superar los US$ 3 millones en 2025", afirman con orgullo.

Su modelo de negocio, basado en la accesibilidad y la facilidad de uso, les permite democratizar la tecnología educativa en Latinoamérica. Con una inversión anual de más de un millón de dólares en innovación, aspiran a convertirse en la comunidad educativa más grande de habla hispana. (I)

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