La película que te cuentas
Todos podemos estar viviendo una película de terror, de comedia, drama, ante la misma circunstancia. Lo que te dices a ti mismo es la versión que te estás contando.

A lo largo de la vida, nos enfrentamos a situaciones que parecen inevitables. Perder un empleo, enfrentar una crisis personal o recibir una noticia inesperada pueden ser hechos fuera de nuestro control. Y, en parte, lo son. Solo el 20% de lo que somos está determinado por estas circunstancias. Pero el otro 80% depende completamente de cómo pensamos y nos comunicamos con nosotros mismos (MundoPsicologos, 2024).

Imagina que la vida es una película y tú eres el director. Ante la misma escena, diferentes personas pueden estar viviendo una historia de terror, una comedia o un drama. No es lo que ocurre, sino la versión que te cuentas lo que define tu experiencia.

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El poder de la historia que nos contamos

Nuestro diálogo interno moldea nuestra realidad. Si te dices a ti mismo que eres víctima de las circunstancias, actuarás en consecuencia. Si, en cambio, te narras la historia de un protagonista resiliente, empezarás a buscar soluciones en lugar de enfocarte en los problemas.

Las palabras que usamos para describir nuestra vida tienen un impacto directo en cómo la experimentamos. No es lo mismo decir "esto es un desastre" que "esto es un desafío". Al cambiar la narrativa, cambiamos nuestra actitud y, con ella, nuestras acciones.

La cadena de magia de la actitud

Nuestra actitud es el punto de partida de una reacción en cadena:

  • Lo que piensas influye en cómo te sientes.
  • Cómo te sientes afecta tu actitud.
  • Tu actitud determina tus conductas.
  • Tus conductas impactan directamente tus resultados.
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Según VDC Internacional (2024), el diálogo interno influye en nuestra personalidad y conducta. Ser conscientes de este diálogo nos permite retomar el control y evitar una percepción negativa de nosotros mismos, lo que puede afectar nuestras acciones y decisiones.

Cuida tu diálogo interno

Lo que oyes es lo que das. Si te hablas con palabras de fracaso, eso proyectarás hacia el mundo. Si te cuentas una historia de crecimiento y superación, esa será la realidad que construirás.

Haz un ejercicio simple: escribe en un papel la historia que te estás contando sobre una situación difícil. Luego, reescríbela desde una perspectiva más empoderadora. Verás cómo cambia tu percepción y, con ella, tus emociones y acciones.

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Elige bien tu narrativa

cPregúntate: ¿estoy interpretando mi vida como un drama o como una aventura? La respuesta define tu realidad.

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Cuando adoptas una mentalidad de aprendizaje, cada obstáculo se convierte en una oportunidad. Cuando decides ver la vida como un reto a superar, en lugar de un problema sin solución, te das el poder de actuar y transformar tu entorno.

Elige bien la narrativa que te acompaña, porque la historia que te cuentas no solo define cómo vives hoy, sino cómo será tu futuro

Hazte consciente de tus pensamientos, cambia las palabras que usas y reescribe tu propia historia. 

Tú tienes el control del guion de tu vida. ¿Cómo quieres contarla? (O)